Aire en mi raíz para encontrar la mujer que soy 

Vamos a tratar en todo momento de ser consciente físicamente de nuestra raíz que pasa por sentir los ovarios, la vulva, el útero, la vida que habita ahí.  Vamos a recuperar la falda, el vuelo, el volante, la ondulación. 

Algo muy importante que iremos descubriendo porqué,  es  “Airear los Bajos”.  La raíz que no va a la humedad y a la tierra está muerta;  lo femenino, se anquilosa, se encastra, se atufa, se idiotiza, cuándo se atonta de cintura para abajo.

Pertenecemos a una cultura que ha tratado de idiotizar el caldero de las mujeres. Hay unas normas externas que nos dicen cómo  tiene que ser el cuerpo, que nos marcan unos cánones de belleza que nada tienen que ver con nosotras con nuestros deseos, con nuestras necesidades.

Te dicen que tienes que estar así o de la otra manera, que la barriga tiene que estar plana y en todo momento tengo que estar estupenda. Y nos convertimos en las esclavas de estas normas y mantenemos el cuerpo comprimido, apretado, fajado y martirizado y lo femenino no puede irradiar porque está bajo control, con el “manolillo” interno dando la vara.

Las mujeres rechazamos y nos avergonzamos de nuestros  flujos,  olores…. Y cuando yo contengo toda esta energía para que no salga, no se desboque, para que no se note, para que no huela,  estaré “monamente adecuada”, pero descafeinada.

Toda esa riqueza está AQUÍ y no se rentabiliza en la vida, porque estamos desconectadas y lejos de nuestro cuerpo, como si no nos perteneciera.  Nuestro soporte energético está en nuestro útero y en nuestros pechos.  Cuando conectamos con esa energía  que duerme olvidada en el fondo de nuestro templo y empieza a florecer y a brotar,  las mujeres nos volvemos muy poderosas vitalmente, con capacidad para crear nuestra propia vida.    

Cuando puedo vivir muy cerca de este espacio creador  y al mismo tiempo conectar con esa energía universal, la madre, la Diosahay una fuente de sabiduría que está ahí a la que yo me puedo abrir.  Y esa es la parte transcendente o espiritual  por denominarlo en palabras que aunque más sutil, es tan real como la otra.

Cuando una mujer  está conectada a su raíz y conectada a  ese fluido con esa fuente de lo femenino,  algo ocurre, algo se transforma. Cuando estamos en este estado de apertura, estamos en un estado de Amor.  

Y pasamos de la falta y la demanda, a la completud y ofrenda al servicio de la Vida.

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