Cultivar nuestra Afrodita para vivir desde dentro hacia afuera 

 

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¿En qué consiste cultivar nuestra Afrodita? Se puede decir que cultivar nuestra Afrodita, es cuando empezamos a vivir desde adentro hacia fuera en contacto con el poder de lo erótico dentro de nosotras, como fuerza y potencia vital, permitiendo que ese poder informe e ilumine nuestras acciones en el mundo que nos rodea, entonces empezamos a ser responsables de nosotras mismas en el más profundo sentido.

Al empezar a reconocer nuestros sentimientos más profundos empezamos, necesariamente, a dejar de sentirnos satisfechas con el sufrimiento y la auto negación y con la paralización que tan frecuentemente parece ser la única alternativa en nuestra sociedad y desde esta posición podemos cultivar nuestra Afrodita.

En contacto con lo erótico, me siento menos dispuesta a aceptar la impotencia u otros estados del ser que no son parte de mi naturaleza,  tales como la resignación, la desesperación, la autodestrucción, la depresión, la auto negación y denigración de la vida.

Tiene que ver con cultivar el auto placer,  nuestra amante interna, nuestra Afrodita. Estar en esa receptividad de la vida, en esa apertura donde los sentidos se abren y entran cada vez más sensaciones. 

Ser amantes de nosotras mismas es ser eróticas en nuestra vida , y eso en una mujer siempre pasa por su cuerpo.

Si no hay una total aceptación del cuerpo, estamos en la primera barrera y en la más utilizada para separar a la mujer de su poder erótico.  Sembrar esta semilla para que crezca y florezca poco a poco, porque hemos estado muy alejadas y todavía hay mucho rechazo al cuerpo y mucho auto castigo.

Cultivar a la Amante Interna,  no es solo pasarlo muy bien en la bañera y darnos las esencias, (que por supuesto),y estar en contacto con los sentidos y abrirlos; sino que es el auto aprecio tierno, amoroso y devocional a nuestro cuerpo. Generalmente hemos puesto esta devoción fuera y dejamos de cultivar nuestra Afrodita.

Vivir en nuestro mundo instintivo, en la naturaleza cíclica que somos, nos da la comprensión. 

Cuándo una mujer vive alejada de esto,es imposible que viva su potencial erótico, quizá pueda comprenderlo a nivel mental, pero no lo podrá experimentar, encarnar. 

Ésta sabiduría, ese poder erótico se expresa en infinidad de maneras, la más conocida es la sexualidad, pero esa es sólo una de las maneras de vivir ese potencial, hay infinidad.

La mujer que es consciente de esto y potencia esta imagen de la Prostituta Sagrada, es una mujer que honra la vida con esa conciencia,  en su cuerpo, en la naturaleza y en los demás. Y que reivindica revolucionariamente lo que es suyo.

A veces hay una gran apatía en la mujer, una pereza hacia ella misma y esto nos bloquea a la hora de cultivar nuestra Afrodita.

Hemos sido dopadas de tantas maneras, que hay que hacer la revolución a una misma, esto es mío, esa pasión de vivir, de gozar, erótica con la vida, que incluye el sufrimiento, que incluye lo que hay.  Sin hacer distinciones, esto sí …porque es muy mono, esto no… porque es feo.  Es un sí a la vida con todo lo que acontece en ella, y esto es lo valioso.

Es la energía creativa por naturaleza, es el cultivo de los sentidos, la sutileza, la belleza, el gozo, la sensualidad, la sexualidad…    Es entrar en un espacio donde mi cuerpo bello y lleno de vida se abre,  donde lo reconozco, lo ofrezco y lo irradio.  Un nuevo espacio de interelación con el mundo. 

Cuanto más cultivo y abro la capacidad de percibir y de deleitarme a través de mis sentidos, mas se abre la capacidad de gozo y deleite en la  la vida.   

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