Honro mi vulva para conocer la mujer que soy

El auto aprecio de la mujer comienza por el cuerpo, pero principalmente por su vulva, como puerta de entrada al templo.  En este aspecto de la entrega, cuando una mujer está conectada a la Prostituta Sagrada interna, incluye asumir el aspecto fálico interno, el aspecto masculino y dejar de proyectarlo fuera.  

La niña, no importa la edad, la mujer que no ha madurado dentro, quiere proyectar todo eso que siente, todo ese potencial en el héroe, en el hombre.

Tomar consciencia de esa cosa fálica dentro permite posesión y autoridad de lo que poseemos.

La cueva es ese lugar de nacimiento, ese espacio cósmico, es la representación del vacío cósmico en nuestro cuerpo, y cuando podemos acceder a ese espacio es entrar en el vacío preñado de todas las posibilidades.  Para una mujer es importante sentir que su cueva es luminosa, es un lugar oscuro pero es radiante.

En oriente se representa el YONI como una flor de loto, que es la flor de la perfección, a través de la flor de loto se llega a la consciencia.

La consciencia no se puede abrir sino hay conexión abajo, la flor de loto tiene su raíz en el fango, en las aguas estancadas, es la flor del inconsciente, del que saca toda la fuerza, el poder vital, el eros y lo utiliza para abrir la consciencia; es a través del agua, de la emoción; es esa mujer que está en conexión con la vida, con el sentimiento, con la vitalidad.

En todas las imágenes está la flor de loto arriba y abajo, lo femenino que es la conexión con esas fuerzas tiene un poder tremendo porque tiene la capacidad de llevar todo eso a la conciencia.

Hoy vamos a reconocer nuestra puerta a la vida, nuestro Yoni, nuestra vulva, nuestro sexo con otros ojos, como la puerta al misterio femenino, no solo al placer sino al éxtasis.  El placer está bien, pero es limitado.

Todo el alejamiento de nuestra raíz, todos los pensamientos erróneos, todas las proyecciones  de abandono; todas las veces que tenemos sexo, sin honrar nuestra puerta, que dejamos entrar, a no importa quién, al lugar más íntimo, más misterioso, sin saber lo que tenemos entre las piernas. 

Dejamos entrar a alguien pero luego nos da vergüenza ver nuestra vulva y no nos gusta y todas esas contradicciones, todo eso que hemos oído de nuestra sexualidad está ahí.

Lo femenino es la apertura, pero para que una mujer se pueda abrir ante la vida, ante esa fuerza fálica vital, necesita confianza, y si está separada de eso no hay una apertura real, una sensación de entrega total.

Todo eso genera muchas tensiones: en los abductores, en los labios, en el interior, en toda la zona del coxis (el asiento de la Kundalini).

Todas las proyecciones de rechazo del cuerpo, de los supuestos y los presupuestos ahí están agarrados, impidiendo que la energía, el placer y la vida fluyan.

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