La diosa creadora Eurínome

En cada Solsticio de Invierno,  celebramos y actualizamos el mito sagrado de creación. El mito de la diosa creadora  Eurínome es un relato antiguo de la Creación desde lo femenino, de un pueblo pregriego, los Pelasgos, cuyos ancestros se remontan al final del Paleolítico Superior, 10.000 a. C.

En el principio  la diosa creadora Eurínome, la Diosa de Todas las Cosas, surgió desnuda del océano primigenio pero no encontró nada sólido donde apoyar los pies. Entonces separó el océano del firmamento y danzó solitaria sobre las olas. Danzó y de sus movimientos surgió un viento como algo nuevo y aparte con lo que se podía comenzar la creación.

Entonces la Gran Madre Creadora se dio vuelta y tomó ese viento, lo frotó contra su cuerpo modelándolo, le dio forma de serpiente y la llamó Ofión; también conocida como Bóreas o Viento Norte.

Eurínome continuó bailando, cada vez más agitada y exaltada y la serpiente Ofión deseó unirse a la creadora. Ella lo consintió y ambos se ayuntaron. Luego, Eurínome se transformó en paloma, empolló sobre las aguas y puso el Huevo Universal. Por su mandato, la serpiente Ofión se enroscó siete veces en torno del huevo y lo incubó.

Más tarde, el huevo se abrió en dos y de él salieron todas las cosas que existen: el sol, la luna, los planetas, las estrellas y la tierra con sus montañas y ríos, árboles, hierbas y las criaturas vivientes; los hijos de la Creadora.

Eurínome y Ofión fijaron su residencia en el monte Olimpo. Más tarde, la diosa creadora Eurínome envío a la serpiente Ofión a las profundidades de la tierra para que se ocupara de los procesos de vida, muerte y renacimiento y cuentan al penetrar en la tierra la serpiente perdió los dientes que quedaron en el seno de la tierra.

A continuación, la Diosa creó las siete potencias planetarias y puso una Titana en cada una: Theia para el Sol; Febe para la Luna; Dioné para Marte; Metis para Mercurio; Temis para Júpiter; Tetis para Venus y Rea para Saturno. Así estableció los ciclos, las estaciones, las semanas y los días.

Y cuentan que Eurínome creó a siete titanes masculinos o que cada titana imitó el gesto creador de su madre creando a su compañero planetario, a saber: Hiperión el titán solar, Atlante, el titán lunar, Crío, el de Marte, Ceo, el de Mercurio, Eurimedonte, el de Jupiter, Océano, el de Venus, y Crono, el de Saturno.

El relato cuenta que los primeros pelasgos tenían costumbres preagrícolas como recolectar bellotas para comer (una actividad netamente femenina), vestir túnicas de cerdo y construir chozas con ramas, además de habitar en las cuevas donde pintaron y esculpieron a la Diosa Creadora como un mujer cósmica embarazada rodeada de los animales que cazaban. Habitaron Arcadia, en la península griega mucho antes que la conocida cultura griega del 700 a. C.

La cueva también es el lugar donde vive la Diosa Serpiente. Los huevos de aves y serpientes son úteros visibles asociados al ciclo menstrual femenino y la capacidad de crear una vida nueva en su interior. El Huevo Cósmico de la Diosa Pájaro y Serpiente se asocia a la tierra como útero y a la luna, el huevo-útero que da vida cíclicamente.

El relato muestra además como nace lo femenino junto con lo masculino, formando las titanas y titanes, parejas divinas, nacidas de una primera Diosa Origen, siendo ambas energías y géneros igual de importantes.

Las titanas femeninas nos ofrecen un modelo para la energía y la conciencia femenina a través de estas siete potencialidades, como así también las diosas que descienden de este grupo de siete indicándonos que muchas de ellas corresponden a una época matrística más antigua que los dioses griegos.

Robert Graves “Los Mitos Griegos I”

Imagen de portada sacada deMythologiagriega.blogspot.com.es

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