Somos la gracia de Dios

En el post de hoy una reflexión, somos la Gracia de Dios….en representación de las experiencias que tenemos a través de nuestra vida.

Todas  hemos tenido experiencias trascendentes en algún momento de nuestra vida, es decir experiencias que van más allá de mi yo personal,  sentir que hay un flujo que pasa a través de mi, que me hace estar conectada a una sensación de unidad. 

Es fluido, creativo  y muy sutil, pero si estamos atentas, no hay que hacer grandes cosas, esta ahí, porque somos la gracia de Dios.

Es fácil encontrarlo en la naturaleza,  e invocarlo a  través del cuidado y atención de  nuestra palabra y una manera muy potente cuando se hace desde el corazón, es a través del Rezo.

Tenemos mucha facilidad para esto, nos comunicamos con los animales, con las plantas, con el sol, con la luna… y cada una tiene que establecer su propio vínculo, su propia manera de invocar y conectarse a este energía.   

Lo femenino es la contemplación, sea masculino o femenino,  necesitamos ir a ese lugar donde somos, donde sientes que no tiene nada que ver con el hacer, ni con el tener, es un espacio donde hay paz, donde hay silencio (aunque sea por un rato). La contemplación es eso, estar presente, muy presente y estar abierta a ese espacio de vacío.

Cuando tu estás en un momento,  te conectas,  te paras y sientes  ¿Qué haría la diosa?.  Esa energía,  esa emanación en esta situación, si tú fueras la diosa,   si tu ya tuvieras tu mujerío potenciado y estuvieras irradiando.  ¿Qué harías?.  Cuando tú encarnas a lo femenino potenciado, esa emanación, esa sabiduría  pasa a través de ti.

Lo femenino es el mundo, no es que estemos en el mundo, es que somos el mundo y guardamos vida dentro de nosotras. Somos la Gracia de Dios y lo tenemos todo.

Las antiguas chamanas eran mujeres que conocían el poder de su sangre, el poder de sus ciclos, el poder de guardar vida y el poder de la acción que el universo tiene en nuestra vida.

Como guardianas de vida, contenemos en nuestro interior miles de huevos, es decir, que hay un eco muy directo con todo lo que pasa en la vida y en el universo y si podemos  sentir esto profundamente, nuestras acciones (da lo mismo si son pequeñas, medianas o grandes), tienen un resonancia, una incidencia, un eco muy grande en el mundo,  que no se produce si estamos desconectadas.

Estamos en tiempos de emergencia en nuestro  planeta.   Lo femenino ha estado profundamente enterrado, como una semilla  bajo tierra y lleva ya siglos ahí.  Lo femenino, en la mujeres, en los hombres, en el planeta, en el mundo,  en las acciones necesita emerger y equilibrarse.

  Los polos dentro y fuera, masculino y femenino necesitan caminar de la mano y  nosotras como guardianas de la vida, tenemos una responsabilidad con ella.

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