Taller de sexualidad femenina: experiencias reales 

Hoy quiero compartir con todas vosotras y vosotros, que me leéis, experiencias reales vividas en mi Taller de sexualidad femenina. Así podéis comprobar de primera mano las experiencias tan maravillosas y emotivas que vivimos en estos talleres. Y también que podáis conocer de primera mano todo lo que en ellos llevamos a cabo.

El despertar de Afrodita

De Cenicientas a diosas del amor (en un taller de sexualidad)

María acude a un Taller de Sexualidad Femenina sin decirle nada a su marido. Quiere soltar el lastre acumulado de la falta de deseo, la ignorancia o el miedo, poniendo algo de luz en su vida sexual.

Tras varias sesiones intensivas se topa con una aventura que le cambiará para siempre. Aprende sorprendida que lo del sexo tiene que ver con su conexión a la vida y con ella misma antes que con sus relaciones con el otro. Junto a otras diez mujeres, descubre cuánto hay por explorar dentro de sí y elige como guía a Carmen, la creadora de este pasaje hacia la auténtica Afrodita que vive en cada mujer.

Quién es Carmen Enguita 

Antes de entrar en el taller de Sexualidad Femenina, la mayoría de las participantes han oído hablar ya de Carmen García Enguita (Madrid, 1957), investigadora desde hace años sobre el ser femenino. Una mujer que a la edad en que otras niñas empiezan a coquetear, ella se interesaba por cuestiones como la nutrición o el yoga. Cuando en España casi nadie se dedicaba a ello, se formó en shiatsu y acupuntura, para después ejercer de terapeuta, profesora y renacedora. Tras años de “nutridora” del cuerpo y la psique humanas.

Hoy centra su afán en fortalecer a una nueva mujer vital y orgánica, más cercana a sus ciclos y con capacidad de disfrute. Sus seguidoras ya son legión.

Carmen echa por tierra siglos de lo que ella llama educación domesticadora, ofreciendo una visión renovada de la mujer. Para ello se sirve de prácticas que te expulsan del espacio de comodidad y abren la puerta a la mujer salvaje que habita dormida en cada poro de tu piel.

Durante cinco fines de semana, once alumnas de 25 a 60 años, han trabajado con ella para aprender a vivir su sexualidad de forma más natural y auténtica. Atreverse a explorar lo más recóndito de su anatomía fue el primer paso vital.
El escenario para crear la intimidad precisa ha sido una casa de turismo rural en la zona de Almayate, en Málaga, y también visitaron las Sierras de Madrid y Córdoba. Allí, María ha aprendido a mirarse y reconocerse con respeto. Se ha dado cuenta de que si ella no habita su cuerpo, ¿cómo lo va a vivir otra persona?

Que te depara el Taller de sexualidad femenina 

Mujer habitada

Se abre el círculo de bienvenida, para que cada una de las mujeres cuente sus motivos para participar en el curso. Una por una van explicando sus necesidades y tibiezas; muchas tienen en común la insatisfacción en sus vidas, la falta de confianza en su persona o la constante sensación de estar perdiéndose algo.

Son el prototipo de mujeres profesionales que viven en el torbellino social actual y acaban perdiendo las conexiones con su naturaleza profunda. Aquí aprenden que se puede recuperar lo femenino, reconocer la sabiduría trasmitida por la naturaleza, cuando atendemos a nuestros ciclos, empezando con detalles aparentemente tan nimios y ancestrales como retomar el uso de las faldas como prenda fundamental de su vestuario.

La energía irradia

En la gran sala donde se reúnen y hacen las prácticas, no se pone etiquetas a nadie: ninguna mujer es nombrada como “la de los ojos bonitos” o “la del pecho estupendo”. Todas son diferentes pero igual de valiosas. “La sexualidad no puede ser consciente si sigues peleada con tu cuerpo”, revela Carmen. “Cada vez que una mujer se mira de forma parcelada y crítica -.qué grano, qué culo-, se mutila. Si me divido, pierdo mi vitalidad y el valor de lo que soy, y eso va domesticando la energía”, defiende la terapeuta, quien sostiene que las mujeres irradian una energía muy poderosa, que es muy fresca en la juventud para pasar a ser profunda en la madurez. El rostro de María se afloja liberado con el pensamiento de que la mujer puede irradiar tenga la edad que tenga.

La raíz

Las sesiones apenas se interrumpen y las horas se contemplan como un todo aprovechable en el que sólo te recoges para dormir y hacer dos únicas y saludables comidas. En esa intensidad del compartir y conocer los cuerpos y sus recovecos, se rompe el hielo al ritmo de músicas que te hacen “tomar tierra” y conectar con tu raíz, situada justo entre las dos piernas.

La palabra raíz es clave pues te devuelve la fortaleza de sentirte conectada a la tierra. “Moveros de forma sexy”, escuchan decir a Carmen, mientras la ven bailar con apabullante gracia y naturalidad. No queda otra que imitarla, jugar a sentir, para terminar sintiendo. “Es lo que fascina de ella”, comenta Ana, otra de las participantes, “notas que está llena de vida, viviendo un presente continuo sin espacio a la elucubración o la ausencia: Carmen está presente y se habita así misma, habita su raíz”.

Superando traumas

El de Carmen García Enguita es un discurso sin dramatismos en el que las mujeres son invitadas a quitarse telarañas. Para ella, durante siglos, las féminas han sido producto de una sociedad domesticadora que las ha recluido en casa para la crianza de los hijos, lo que las ha privado de la clara visión que proviene de su profunda sabiduría natural.
A pesar de ello, recomienda mirar con distancia la propia historia personal, valorando qué nos ha hecho fuertes. Carmen considera que tras tanto explorar el camino de la mente, ahora toca vivir y encarnar: “Sólo se encarna con la experiencia, haciendo músculo”, anima vehemente.

Por ello, en estas sesiones no se presta atención personalizada a cada una de las participantes sino que se invita a experimentar la riqueza personal desde el lugar en que cada una esté. Como se pone de manifiesto en cada sesión, el grupo de mujeres es el que contiene a las demás; ellas se apoyan y nutren recíprocamente: el impulso de sentirse acogida, avivada, valorada en comunidad forma parte de la naturaleza esencial de lo femenino.
En este taller de Sexualidad Femenina se instruye en la diferencia entre el desahogo acelerado y la irradiación: en lugar de concentrar en un solo punto la energía del orgasmo probar a hacerla llegar hasta la última célula del cuerpo. Las tres puertas del placer son el movimiento, la respiración y el sonido; ponerlas en acción depende sólo de una y de “hacer músculo”, para lo que superar la pereza es imprescindible. Es mucho el camino por reaprender y practicar, con o sin pareja.

La exploración

En los talleres se trabaja siempre con el cuerpo, lo que convierte a las sesiones en una ardua tarea. Hay que vencer resistencias. Las mujeres se exponen al grupo y se sorprenden soltando ríos de lágrimas, risas, jadeos o suspiros. “Permítelo todo, lo que ocurra acógelo”, dice Carmen.
A las prácticas con el cuerpo se añaden paseos nocturnos por el campo, baños y duchas de agua fría al amanecer, masajes, baile de velos, danza alrededor del fuego, actividades que la mayoría de los mortales ni se plantean. La cuestión es facilitar las mejores condiciones para invitar a salir a la afrodita que cada mujer lleva dentro.

Gozo y mimos

A medida que el taller avanza, el paso de las estaciones se va apreciando también en las caras y cuerpos de las participantes. Tienen más luz y se mueven de forma más femenina, recuperando su fuego de mujeres. ¿Magia? No, nadie les ha regalado nada: pura exploración y vivencia personal.

Tras cinco meses de taller de sexualidad, María se ha liberado de muchas rémoras. Acaso proceda a iniciar ciertos cambios en su vida pero aún le queda mucho que practicar para obtener su fruto. El paso más importante es pactar un modo diferente de relacionarse con su cuerpo y su energía vital. El estupendo y soñado premio es descubrirse como mujer que vive cada día su sexualidad o, lo que es lo mismo, su vitalidad; reconocerse, en fin, como la auténtica Afrodita gozosa que ha sido siempre.

Si quieres asistir a uno de mis talleres de sexualidad femenina puedes encontrar toda la información a través de mi pagina web y de mis redes sociales. Estaré encantada de recibirte y que podamos vivir juntas esta gran experiencia.

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